La alfabetización científica es una de las claves en la educación del siglo XXI. Clave para el avance social, científico y democrático de los países. En este blog he hablado varias veces del informe BBVA sobre comprensión de la Ciencia que pone de manifiesto de forma clara las grandes lagunas científicas que tenemos los ciudadanos de este país.

Las soluciones deben de abarcar esfuerzos desde muchas direcciones, principalmente la enseñanza, pero hay detalles que no se nos deben de escapar.

A la hora de enseñar Química a los más pequeños es imprescindible acudir a elementos cotidianos en los que la Ciencia está presente. Para la comprensión de muchos de estos aspectos cotidianos es necesaria una formación científica básica. Esto sucede por ejemplo en la lectura comprensiva de los análisis químicos o información nutricional que muchas bebidas y alimentos llevan en sus etiquetas

En una botella de agua mineral tenemos información acerca de compuestos químicos y de su concentración y es ideal para explicar conceptos básicos de Química. Incluso la normativa sobre análisis y composición de aguas minerales y de manantiales tiene su cabida en algo tan oficial como el Boletín Oficial del Estado (BOE). Y sí, el BOE habla de Química, o por lo menos lo intenta.

Hay una especie química, entre todas las que aparecen en el agua, que tiene una gran importancia, incluso desde el punto de vista médico. Estoy hablando del catión sodio (Na+). Su regulación es imprescindible en las personas hipertensas y su control esencial en las enfermedades cardiovasculares. Su contenido en alimentación, mejor dicho su escaso contenido, es reclamo de muchos productos. Pero, ¿realmente aparece la palabra catión sodio o el símbolo Na+ en estos productos?

No. Lo que aparece, incluso en el BOE es la palabra sodio, sin aludir expresamente a que se trata del catión. En el extracto que aparece a continuación del BOE observamos no solo la concentración del “sodio” si no también la de otras especies catiónicas nombradas como elementos. Los químicos sabemos que en este contexto, cuando se refieren a "sodio", están queriendo expresar catión sodio, pero ¿y el resto de la gente? Me ha pasado más de una vez oír decir a personas universitarias que, claro, el contenido en sodio debe de ser bajo para la salud porque el sodio es reactivo.


Extracto del BOE sobre regulación de aguas minerales y manantiales

Y evidentemente tienen parte de razón. El sodio es un metal alcalino que reacciona violentamente con el agua. Por si no lo sabíais os dejo un video de los muchos que corren por la red en los que se ve claramente la alta reactividad de este elemento con el agua.  




Y precisamente el sodio metal, en esta violenta reacción, se transforma en catión sodio. Pasar de sodio a catión sodio necesita una transformación, una reacción química. ¿Por qué entonces se llama sodio cuando quiere decirse catión sodio? El catión sodio necesita ser regulado en función de las enfermedades, pero es esencial en el funcionamiento del metabolismo del ser humano a través, por ejemplo, de la bomba sodio-potasio.


Si aparece así en el BOE no es de extrañar que aparezca en la mayoría de los productos y bebidas. Y por supuesto en las etiquetas del agua. En las siguientes imágenes podemos ver las cantidades de sodio de diferentes aguas minerales. La diferencia de nuestro catión sodio del sodio elemental es un simple electrón. Parece poco, pero es un mundo de diferentes propiedades. No cuesta mucho colocar el símbolo Na, el signo + que aparece en todos los teclados, y ponerle un formato de superíndice que traen las aplicaciones de texto para poder escribir Na+. Algunas aguas minerales lo llevan, las menos.






Este debate puede parecer un poco exagerado, pero todos desde pequeños sabemos que una vaca no es lo mismo que una baca. El Na no es lo mismo que el Na+. ¿Por qué hasta en el BOE se habla indistintamente de sodio y catión sodio?





Esta entrada participa en la  
Edición XXXIV (Edición del Sé) del Carnaval de Química , cuyo anfitrión es Jesús Garoz Ruiz en su blog  moles de química.