Rubalcaba, educación y un profesor de la UR

El próximo 19 de junio estaba prevista la conferencia de Alfredo Pérez Rubalcaba “La Tabla Periódica y la Política” dentro del ciclo “La Tabla de nuestras vidas” que estamos organizando desde la Real Sociedad Española de Química en La Rioja para conmemorar el Año Internacional de la Tabla periódica. Por muchos motivos me hacía especial ilusión. Ahora, que desgraciadamente hemos tenido que convertir este acto en un recuerdo y homenaje a Alfredo, tengo claro cuál era el principal motivo por el que deseaba organizar esa conferencia, y más si cabe, por el que necesitaba colaborar en organizar el acto homenaje.



Alfredo ha estado inmerso desde 1982 hasta 1993, con mayor o menor responsabilidad, en muchas acciones que se emprendieron para hacer que la educación universitaria pudiera ser disfrutada por todo aquel estudiante que tuviera talento más allá de su condición económica.

Comencé mi licenciatura en Química en 1987. En La Rioja, todavía sin Universidad, solo se impartían los tres primeros cursos. Pude empezar en La Rioja y terminar en Zaragoza gracias a la política de becas existentes. Concluí la licenciatura en 1992, justo cuando se iniciaba la andadura de la Universidad de La Rioja. Quería hacer el doctorado, pero sabía que sería imposible hacerlo fuera de Logroño, con beca o sin beca. Soy doctor por que existió la Universidad de La Rioja. 

Lo que hubiera ocurrido con mi vida de no ser doctor tal vez sea historia ficción, pero es seguro que no me hubiera podido estrenar como profesor en 1998 impartiendo una asignatura universitaria. No hubiera ido de estancia posdoctoral a Berkeley durante año y medio. No habría vuelto a España y habría encadenado diferentes contratos de profesor e investigador en la Universidad de La Rioja y Zaragoza. No habría tenido un contrato Ramón y Cajal ni ahora sería profesor titular de Universidad. No habría sido director del Grado en Química ni de la Escuela de Máster y Doctorado de la UR. Y lo más importante, no hubiera conocido a mi mujer ni tendríamos entre manos el proyecto más maravilloso de toda mi vida.

No hubiera podido hacer tantas cosas… La verdadera igualdad de oportunidades es muy difícil de conseguir, pero la Educación es la mayor herramienta que tenemos para que los jóvenes con capacidad y esfuerzo no se queden atrás. Muchos políticos, más allá de las ideologías, han trabajado y trabajan en diferentes ámbitos para lograr este objetivo. Alfredo representa estas políticas activas hacía una educación sin barreras. Alfredo y esa generación de políticos que impulsaron la universidad pública merecen un momento de pausa, un instante para pensar qué seríamos sin estas políticas y una sociedad que las haya apoyado. Merecen un reconocimiento. 

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